Encontramos a Rufo en unas condiciones horribles... había aparecido hace poquito en una zona donde le daban de comer y no sabían mucho de su pasado.
Rufo tenía muchísimas heridas tanto por la edad como por el sol, ya que a los gatitos blancos les afecta mucho más.
Hablamos con las personas que lo estaban cuidando y fuimos un día a recogerlo.
A Rufo lo adoptó una familia maravillosa y convive feliz con más gatitos y perros. Ha mejorado un montón y a pesar de su avanzada edad es un abuelito muy muy feliz.
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